A un mes de la primera vuelta electoral del 31 de mayo, Colombia asiste a una escalada de violencia política que tiene como blanco al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. El senador denunció un plan orquestado para asesinarlo, con información que, según el presidente Gustavo Petro, la CIA maneja con "datos reales y concretos". Los sicarios se estarían entrenando en las montañas del Valle de Tenza, a solo cuatro horas de Bogotá.
La respuesta del uribismo no se hizo esperar. El expresidente Álvaro Uribe publicó en sus redes sociales fotos de coronas fúnebres con los nombres de sus candidatos, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, presentándolas como amenazas. La investigación del periodista Miller Soto reveló que las imágenes provenían de una cuenta de TikTok llamada "Colombia Oscura", manejada por un perfil abiertamente uribista. Un simpatizante de la derecha creó una amenaza contra la candidata de la derecha, y Uribe la amplificó.
El Proyecto Júpiter, destapado por Señal Investigativa de RTVC, expone la maquinaria de manipulación que opera detrás. Liderado por el excanciller Jaime Bermúdez y financiado con más de 7.000 millones de pesos por empresarios afines al uribismo, este plan busca saturar el ecosistema digital con mentiras sobre Cepeda para que la alerta de atentado real suene a "paranoia oficialista". La táctica del ruido: cuando la víctima grita, los victimarios tocan una campana más fuerte.
El historial de la derecha colombiana pesa como una losa. Más de 5.700 miembros de la Unión Patriótica fueron exterminados. El padre de Cepeda, el senador Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado en 1994 por sicarios del Ejército y el paramilitarismo. Hoy, el hijo enfrenta el mismo libreto: primero estigmatizar, luego eliminar. Pese a todo, Cepeda se niega a abandonar la campaña. Las encuestas lo dan como ganador. La pregunta que queda flotando es si la verdad podrá imponerse ante una máquina de muerte que ya demostró que no tiene límites.