La Habana se convirtió en epicentro de homenajes a Vladimir Ilich Lenin en el aniversario 156 de su natalicio. Misael Rodríguez Llanes, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba en la capital, destacó que "sus ideales de alternativa a la sociedad destructora dominante son más coherentes cuando más exageradas las conductas imperialistas, neocolonialistas, discriminatorias y guerreristas". La ceremonia en la colina de Regla, donde en 1924 se rindió el primer homenaje fuera de la Unión Soviética, sirvió para convocar al Día Internacional de los Trabajadores y al proceso "Mi firma por la Patria".
El intelectual argentino Néstor Kohan, en un extenso análisis publicado por Cubadebate, desmenuza la actualidad del pensamiento leninista. "Lenin constituye el elemento de la discordia. Es el verdadero parteaguas en las ciencias sociales y en la política contemporáneas", afirma. La burguesía mundial ha intentado dulcificar a Gramsci, Benjamin e incluso al propio Marx, pero con Lenin jamás pudieron. "Les sigue generando pánico, desesperación y horror", señala Kohan.
La teoría leninista del imperialismo, desarrollada en su obra de 1916, mantiene una vigencia escalofriante. Sus cinco rasgos centrales -concentración monopolista, fusión del capital bancario e industrial, exportación de capitales, asociaciones internacionales de capitalistas y reparto territorial del mundo- describen con precisión el capitalismo del siglo XXI. Lenin anticipó fenómenos como la corrupción de la aristocracia obrera en los países imperialistas, que hoy explica el apoyo de sectores trabajadores metropolitanos a guerras genocidas contra el Tercer Mundo.
En Cuba, la conmemoración tuvo un carácter profundamente político. Rodríguez Llanes enfatizó que "manifestaremos que somos un pueblo de paz, de solidaridad y no deseamos la guerra, pero marcharemos unidos para reafirmar que por esta Revolución del pueblo estamos dispuestos a todo y venceremos". La ceremonia incluyó reconocimientos a empresas y trabajadores destacados, mostrando cómo el legado leninista se articula con la realidad productiva cubana.
Kohan destaca que Lenin representa el nexo indisoluble entre El Capital de Marx y las formaciones económico-sociales de Nuestra América. Con él, el comunismo dejó de ser propiedad de la población blanca y "civilizada" para convertirse en bandera de los pueblos indígenas, negros, amarillos y todas las clases subalternas del Tercer Mundo. Su teoría del capitalismo como sistema mundial polarizado anticipó la globalización actual, donde los monopolios multinacionales y la aristocracia financiera ejercen una dictadura feroz sobre los recursos naturales y las naciones oprimidas.
La vigencia de Lenin se mide en su capacidad para explicar las guerras de conquista contemporáneas, el reparto neocolonial del planeta y la resistencia de los pueblos. Su pensamiento sigue siendo el principal antídoto contra el eurocentrismo, esa enfermedad senil del marxismo que tanto daño ha hecho a las luchas emancipatorias en el Sur Global. A 156 años de su nacimiento, el revolucionario que fundó el primer Estado obrero del mundo sigue siendo el pensador más incomprendido por las élites y más comprendido por las masas explotadas.