La weychafe mapuche Moira Millán denunció con contundencia la farsa de las audiencias públicas sobre la modificación de la Ley de Glaciares impulsada por el gobierno de Javier Milei. Desde su territorio en Chubut, la lideresa mapuche cuestionó la ausencia de consulta previa a las 36 naciones indígenas que habitan Argentina, violando flagrantemente el Convenio 169 de la OIT. "El Estado, en su arrogancia, decide sobre la vida y la muerte de los pueblos y de la naturaleza, privilegiando el capital por encima de la vida", afirmó Millán durante su intervención virtual.
La situación alcanza niveles de absurdo institucional: más de 120.000 personas se inscribieron para participar en las audiencias, pero solo 200 pudieron exponer directamente. El 99% restante fue relegado a enviar presentaciones escritas o grabaciones, transformando lo que debería ser un debate democrático en un mero trámite burocrático. Organizaciones socioambientales calificaron las audiencias como "exprés", evidenciando cómo el oficialismo busca acelerar el proceso para convertir la iniciativa en ley el próximo 8 de abril.
Frente a esta exclusión sistemática, organizaciones sociales y ambientales se movilizaron al Congreso realizando una audiencia pública paralela. Con consignas como "Traé tu silla o reposera y hagamos fila hasta que nos escuchen", manifestantes instalaron su propio espacio de debate ante las restricciones de ingreso impuestas por las autoridades parlamentarias. El Congreso, completamente vallado, simbolizaba la distancia entre las instituciones y la ciudadanía.
La tensión se profundiza cuando se analizan los intereses en juego. Por un lado, comunidades campesinas y pueblos originarios advierten que la modificación legal pone en riesgo las reservas de agua dulce más importantes del país. Por otro, sectores como la UOCRA movilizaron para destacar la importancia de la actividad minera en la generación de empleo, especialmente en provincias cordilleranas donde las alternativas laborales son escasas.
La resistencia mapuche y las movilizaciones sociales exponen una contradicción fundamental del sistema: la defensa de los bienes comunes choca frontalmente con la lógica extractivista que prioriza el capital sobre la vida. Millán lo resume con crudeza: "Si mueren ellos morimos nosotros". La lucha por los glaciares trasciende lo ambiental para convertirse en una batalla por la soberanía territorial y la supervivencia de formas de vida que el Estado argentino históricamente ha negado.