La ONU presentó un Plan de Acción Ampliado de 94 millones de dólares para enfrentar la crisis humanitaria en Cuba, donde la escasez de combustible ha generado un colapso sistémico con impactos devastadores en salud, alimentación y servicios básicos. El plan busca atender a dos millones de personas en 63 municipios de ocho provincias, focalizando en poblaciones vulnerables y maximizando el uso eficiente de recursos energéticos.
Francisco Pichón, coordinador residente de la ONU en Cuba, advirtió sobre el riesgo de pérdida de vidas si se agotan las reservas de combustible. "La viabilidad de este plan depende obviamente de soluciones en materia de combustible", declaró, revelando conversaciones con Washington para permitir importaciones con fines humanitarios. La situación sanitaria es calificada como "profundamente preocupante" por la OMS, con casi 100 mil cirugías pospuestas, retrasos en vacunación y falta de medicamentos para enfermedades crónicas.
El plan prioriza seis sectores: logística, salud, agua y saneamiento, seguridad alimentaria, habitabilidad y educación. Shelley Cheatham de OCHA destacó la necesidad de superar limitaciones logísticas mediante mejor coordinación. La crisis se agravó tras el bloqueo petrolero de facto impuesto por el régimen Trump en enero, que cortó el suministro venezolano tras el derrocamiento de Maduro. Ningún petrolero ha llegado a Cuba desde el 9 de enero, forzando reducciones en vuelos y golpeando al turismo.
La respuesta humanitaria enfrenta el desafío de operar en un contexto donde los apagones diarios de hasta 20 horas son norma, con siete colapsos totales del sistema desde 2024. La ONU busca financiación para este plan que hasta ahora solo tiene cubierto el 27% de sus requerimientos, en una carrera contra el tiempo para evitar un deterioro humanitario irreversible.