MUJERES CAMPESINAS, LAS GRANDES SOSTENEDORAS DE LA VIDA FRENTE AL COLAPSO CLIMÁTICO
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MUJERES CAMPESINAS, LAS GRANDES SOSTENEDORAS DE LA VIDA FRENTE AL COLAPSO CLIMÁTICO

(★) .- Un informe del MNCI Somos Tierra revela la triple explotación que sufren las mujeres rurales en Argentina.

En la sede del CELS en Buenos Aires, el Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra presentó los resultados de una investigación participativa que pone el dedo en la llaga: las mujeres y diversidades campesinas son las más golpeadas por la crisis climática, pero también las que sostienen con su cuerpo y su tiempo la producción de alimentos y la resiliencia de sus comunidades. El estudio, realizado durante 2025 en ocho provincias argentinas, encuestó a 150 familias y realizó 80 entrevistas en profundidad en Córdoba, Mendoza, Jujuy, Neuquén y Misiones.
Los números son escalofriantes. Las jornadas activas de estas mujeres se extienden entre 16 y 18 horas diarias. El 61,7% vive una "triple jornada simultánea": producir alimentos, cocinar y cuidar a las infancias al mismo tiempo. Dedican 6,8 horas al trabajo productivo, 4,5 a tareas domésticas y 3,2 a cuidados no remunerados. Solo disponen de 1,6 horas para descanso o actividades personales. El 85% reporta estrés constante, el 78% padece cansancio extremo y el 60% manifiesta tristeza o desánimo ante las pérdidas productivas y la migración familiar.
La investigación revela que el 77% de las mujeres ha modificado sus prácticas productivas por el clima, pero la sobrecarga de cuidados opera como un límite estructural para adaptarse. La falta de apoyo institucional traslada el costo de la crisis climática al trabajo no remunerado de las mujeres. Un dato que estremece: aquellas que enfrentan múltiples eventos climáticos, carecen de agua y tienen alta responsabilidad de cuidados reportan un índice de malestar de 19,7 puntos sobre 20, rozando la vulnerabilidad crítica. Además, el 48,7% no realizó ninguna consulta médica en el último mes.
Las demandas que emergen del estudio son claras: acceso a salud y apoyo psicosocial (37%), infraestructura y servicios básicos (28%), reconocimiento y mejora económica (22%), y espacios comunitarios de contención (13%). Lejos de ser aspiraciones individuales, estos sueños dibujan un horizonte colectivo donde la vida digna no se construye sobre el sacrificio silencioso, sino sobre derechos garantizados, redistribución justa del cuidado y fortalecimiento comunitario. Como señaló Luci Cavallero, el triángulo entre extractivismo, financiarización y crisis de los cuidados es una dimensión particularmente situada en América Latina. Las mujeres campesinas no solo producen alimentos: producen vida, y el sistema las invisibiliza.

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