La discusión sobre el fin de la escala 6x1 no es solo una batalla por los derechos de quienes tienen carteira assinada. Detrás del debate que avanza en el Congreso con dos PECs y un proyecto de ley del gobierno, se esconde una pregunta incómoda para el sistema: ¿qué pasa con los 42,8 millones de trabajadores informales que viven al margen de cualquier protección? La respuesta, según economistas e investigadores, es que la reducción de jornada puede operar como un faro que ilumine también a quienes hoy sobreviven en la precariedad.
El economista Cássio da Silva Calvete, de la UFRGS, explica que el llamado "efecto farol" del salario mínimo también se aplica a la jornada. Si el sector formal reduce sus horas, el informal tiende a seguir el mismo camino. Esto es clave en un país donde la informalidad no crece porque sea deseable, sino porque el trabajo formal se ha degradado. La reforma laboral de 2017 y la plataformización empujaron a millones a ocupaciones sin jornada definida, sin férias y sin descanso semanal remunerado. La investigadora Natália Cindra resume: "Lo que vemos es una aproximación entre formal e informal. Pero no porque el informal haya mejorado, sino porque el formal empeoró".
Los relatos de entregadores por aplicación muestran la trampa de la falsa autonomía. Laura Valle Gontijo, de la UnB, documentó jornadas de 10 a 12 horas diarias, seis días por semana, con apenas dos folgas al mes. La remuneración por entrega induce al trabajador a alargar su propia jornada en un círculo vicioso donde más horas no significan necesariamente más ganancia. La incidencia de accidentes llega al 50% entre quienes trabajan siete días por semana, según estudio de la Fiocruz. La promesa de libertad choca contra el control algorítmico que decide bloqueos, evaluaciones y oferta de corridas.
La fuerza de esta discusión radica en que, según Datafolha, el 71% de los brasileños apoya el fin de la escala 6x1. La movilización del Movimiento Vida Além do Trabalho (VAT) logró lo que parecía imposible: poner las condiciones laborales en el centro del debate político en año electoral. Para los trabajadores informales, la reducción de jornada en el sector formal no es una conquista ajena. Es la posibilidad de que el empleo con derechos vuelva a ser atractivo frente a la explotación sin límites de los aplicativos. Como dice Calvete, si mejoran las condiciones en la CLT, la gente sigue prefiriendo tener vacaciones, jubilación y licencia por enfermedad. La pelea por el tiempo es, al final, la pelea por la vida misma.