LA ONU PONE LA LENTE SOBRE EL RACISMO POLICIAL EN COLOMBIA: UNA DELEGACIÓN RECORRERÁ CUATRO CIUDADES
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LA ONU PONE LA LENTE SOBRE EL RACISMO POLICIAL EN COLOMBIA: UNA DELEGACIÓN RECORRERÁ CUATRO CIUDADES

(★) .- El Mecanismo Internacional de Expertos Independientes evaluará durante once días el uso de la fuerza y la discriminación racial en las fuerzas del orden.

El Mecanismo Internacional de Expertos Independientes de la ONU para la justicia racial en la aplicación de la ley (EMLER) aterrizará en Colombia del 4 al 14 de mayo de 2026. La misión, encabezada por el experto costarricense Víctor Rodríguez Rescia, buscará radiografiar cómo operan las fuerzas de seguridad con comunidades afrodescendientes y africanas en el país.
La agenda incluye visitas a Bogotá, Cali, Cartagena y Quibdó. La delegación se reunirá con la vicepresidenta Francia Márquez, funcionarios del Gobierno, representantes policiales y del sistema judicial, además de organizaciones sociales y comunidades afectadas. También tienen previsto ingresar a un centro policial y una prisión para observar condiciones y prácticas.
El foco estará puesto en las leyes y protocolos que regulan el uso de la fuerza, su compatibilidad con estándares internacionales de derechos humanos y los mecanismos de acceso a la justicia cuando ocurren abusos. La violencia policial contra personas negras y afrodescendientes será un eje central del análisis.
El Mecanismo, creado en 2021 por el Consejo de Derechos Humanos, ya realizó estudios preparatorios y recogió aportes de la sociedad civil. Al cierre de la visita, el 14 de mayo, ofrecerá una conferencia de prensa en Bogotá para compartir impresiones preliminares. El informe final con recomendaciones se presentará ante el Consejo de Derechos Humanos en su período de sesiones de septiembre-octubre de 2026.
Que una instancia internacional venga a examinar la relación entre racismo y accionar policial no es casualidad. Colombia arrastra denuncias históricas de violencia institucional contra comunidades afro. La visita del EMLER puede ser una oportunidad para que esas voces, tantas veces silenciadas, encuentren eco en Ginebra. Pero la verdadera prueba será si las recomendaciones se traducen en cambios concretos o quedan archivadas como buenas intenciones.