Este viernes, el Día Internacional de los Trabajadores tuvo un sabor particular: fue el primero bajo el gobierno de José Antonio Kast. Miles de personas coparon la Alameda en Santiago y las calles de Valdivia, en una jornada que combinó reclamos sindicales, críticas al nuevo Ejecutivo y algunos focos de desorden.
La convocatoria central, organizada por la CUT, partió en la Alameda y culminó en el Centro Cultural Gabriela Mistral, donde se realizó un cierre con show folclórico y discursos de dirigentes. La multisindical fue dura: acusó al gobierno de "dialogar sobre una ideología que fracasó". El presidente de la CUT fue más allá y sentenció que la gestión de Kast "va en caída libre" en sus tres promesas principales.
En regiones, la movilización también fue masiva. En Valdivia, más de 6 mil personas marcharon desde la plaza Simón Bolívar hasta la plaza de la República. Fabiola Leiva, presidenta de la CUT Valdivia, advirtió que las y los trabajadores tienen "demandas sentidas" que se ven amenazadas por un gobierno que "continuamente da discursos de vulneración". El diputado Matías Fernández sumó críticas: aseguró que el gobierno no se ha hecho cargo de los bolsillos de las familias y que pretende descontinuar programas clave.
Carabineros reportó incidentes en las cercanías de la marcha en Santiago, específicamente en la Alameda y cerca de estaciones de Metro. La Central Clasista de Trabajadores, que realizó una convocatoria paralela, estuvo vinculada a los desórdenes. El balance nacional arrojó 23 detenidos y una decena de personas aprehendidas solo en la capital. Metro de Santiago llamó a informarse sobre estaciones disponibles ante cortes de tránsito.
La jornada dejó en evidencia que, a poco más de un mes de asumir, el gobierno de Kast enfrenta un descontento social que no se apaga. Las calles hablaron: entre banderas, cánticos y reclamos, el movimiento sindical dejó claro que no piensa ceder derechos sin pelea.