CENTROAMÉRICA BAJO LA SOMBRA AUTORITARIA: EL GIRO QUE APAGÓ LA ESPERANZA DEMOCRÁTICA
Opinión

CENTROAMÉRICA BAJO LA SOMBRA AUTORITARIA: EL GIRO QUE APAGÓ LA ESPERANZA DEMOCRÁTICA

(★) .- Roberto López Salazar, representante de CLACSO, analiza cómo la región pasó de la ilusión de los acuerdos de paz a un presente de autocracias, restricciones de derechos y asfixia a las universidades.

Cuando se firmaron los acuerdos de paz en Centroamérica a principios de los 90, todo el mundo pensó que la democratización no tenía marcha atrás. Pero esa confianza se fue desgastando. Los problemas de pobreza extrema e inseguridad nunca se resolvieron, y los gobiernos de derecha e izquierda no encontraron salidas sostenibles. La población se cansó, se desencantó de las experiencias de gobierno y empezó a buscar alternativas radicalmente distintas. Ahí, según Roberto López Salazar, representante de Centroamérica en el Comité Directivo de CLACSO, comenzó el giro autoritario que hoy domina la región.
Ese giro se aceleró en 2018 con las protestas en Nicaragua y la respuesta represiva del gobierno. Después vinieron los cambios en El Salvador desde 2019, en Costa Rica desde 2022 y, con el nuevo gobierno en Honduras en 2025, todo apunta a que seguirá la misma ruta. La confianza en los procesos electorales, que había sido uno de los pocos logros de la posguerra, empezó a derrumbarse cuando se reformaron constituciones para permitir reelecciones prohibidas y se manipuló la institucionalidad electoral. La gente perdió la fe en la política en general.
Las nuevas autocracias centroamericanas tienen marcas bien concretas: desinformación masiva usando tecnologías digitales, restricciones a la libertad de expresión, de asociación y al debido proceso. Y un dato que llama poderosamente la atención es el ataque a la libertad académica. Las universidades públicas sufren recortes presupuestarios e intervención estatal en sus procesos internos, lo que destruye su autonomía. Las privadas, por su parte, tienen tres opciones: callarse, colaborar con el autoritarismo o mantener un trabajo crítico, que sale caro en lo económico y lo político.
Frente a este panorama, López Salazar rescata la importancia de las redes de cooperación entre universidades y la diversidad de campos de las ciencias sociales para construir alternativas. Porque el problema no es solo enfrentar a las autocracias, sino que no existen propuestas lo suficientemente fuertes para reemplazarlas. Ahí está el desafío: trabajar de la mano con la sociedad civil, sin soledad, con pedagogía y pensamiento crítico.