EL FORO DE SAN PETERSBURGO: LA OTRA CARA DE LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL
Opinión

EL FORO DE SAN PETERSBURGO: LA OTRA CARA DE LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL

(★) .- El analista Iñaki Gil De San Vicente advierte que detrás de las imágenes de cordialidad se cocinan debates clave para un mundo en llamas.

El Foro Económico Internacional de San Petersburgo no es un simple encuentro de negocios. Así lo plantea el analista Iñaki Gil De San Vicente en entrevista con teleSUR, donde desmenuza lo que realmente ocurre detrás de las cámaras. Mientras las pantallas muestran a personas paseando tranquilamente, el 99% de los asistentes —provenientes de 130 estados y más de 200 naciones y pueblos— saben que el mundo es un polvorín. Y que ese polvorín exige algo más que acuerdos interempresariales: necesita una alternativa socioeconómica, sociopolítica y de seguridad colectiva frente al terrorismo, con la certeza de que la primera potencia terrorista es Estados Unidos e Israel.
Gil De San Vicente subraya que no es casual que el evento tenga como punto neurálgico a Arabia Saudí, uno de los focos al rojo vivo del planeta. Tampoco lo es que el régimen Trump haya enviado una delegación de tercera categoría, un simple delegado de obras de arte, aunque seguro que también pululan espías y observadores que rendirán cuentas a Occidente sobre el peligro que representa este foro. Porque, según el analista, este espacio es una amenaza para el imperio y una esperanza para la humanidad. No hace mucho, recuerda, la OTAN lanzó misiles y drones para boicotear este proyecto, asesinando a niños y niñas rusos.
El foro, dice, ya está siendo leído como una hoja de ruta que se reescribe en tiempo real. Una hoja de ruta que, a pesar de la ferocidad imperialista, abre horizontes gracias a la resistencia rusa frente a la guerra de la OTAN y a la coherencia de Moscú al ayudar a otros países. En contraste, desde el imperialismo no surge ni una sola perspectiva esperanzadora. Gil De San Vicente insiste en que este evento no es solo económico: es un evento de seguridad, de acercamiento entre pueblos y estados contra el terrorismo dirigido por Estados Unidos y el sionismo. Entre bambalinas se negocia cómo aumentar la seguridad colectiva y evitar ataques como los que sufre Rusia.
El analista también destaca que no cualquiera puede pagar 30.000 dólares para estar ahí. Quien asiste ya sabe lo que quiere y lo que puede aportar. Y lo que se está cociendo en San Petersburgo, afirma, es un golpe directo a los informes del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, del Banco Central Europeo, de la Banca Morgan, Rothschild o Deutsche Bank. Es la demostración de que los pueblos no deben fiarse de tanta mentira y que deben reunirse para avanzar en una dinámica propia, alejada de las recetas imperiales.