Organizaciones chavistas lanzaron una grave denuncia: estarían preparando un operativo represivo a gran escala contra la Parroquia 23 de Enero, uno de los bastiones históricos de la lucha popular en Caracas. La advertencia sacude el escenario político venezolano y enciende las alarmas entre los sectores que históricamente han respaldado el proceso bolivariano.
La denuncia no se queda ahí. Las mismas organizaciones advierten que la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, estaría volviendo a instalar oficinas en Caracas. Un dato que, de confirmarse, representaría un giro brutal en la soberanía nacional y un guiño directo a los intereses del imperio, justo cuando se prepara una ofensiva contra uno de los territorios más emblemáticos de la resistencia popular.
El 23 de Enero no es cualquier barrio. Es cuna de la lucha revolucionaria, territorio donde el poder popular se ha organizado durante décadas y donde el chavismo de base tiene uno de sus núcleos más duros. Que se hable de un operativo represivo contra esa parroquia sugiere que la cosa viene con todo y que el objetivo es disciplinar a los sectores más rebeldes del propio campo popular.
La combinación de represión interna más el regreso de la DEA pinta un cuadro preocupante. Mientras las organizaciones chavistas claman al cielo, el silencio oficial dice más que mil comunicados.