En plena escalada de agresión de Estados Unidos contra Cuba, con amenazas de intervención militar incluidas, el gobierno estadounidense viene financiando encubiertamente una enorme red de medios que se autoproclaman “independientes”. El objetivo, según revela una investigación de MintPress, no es otro que ablandar a la isla para un cambio de régimen contra el gobierno socialista.
CubaNet, uno de los sitios más influyentes sobre la realidad cubana y citado como fuente imparcial por medios como The Washington Post o la BBC, ha recibido millones de dólares de USAID, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y la Fundación Open Society. Una subvención activa de 500.000 dólares de USAID, por ejemplo, se justifica con la necesidad de “contrarrestar las campañas de desinformación del régimen”. ADN Cuba, con sede en España y más de 1,3 millones de seguidores en Facebook, acumula más de 3 millones de dólares solo de USAID desde 2020. Diario de Cuba, otro medio con sede en la península ibérica, recibió 1,3 millones entre 2016 y 2020.
La NED fue creada precisamente para externalizar lo que antes hacía la CIA. Su cofundador, Allen Weinstein, lo admitió sin vueltas: “Mucho de lo que hacemos hoy se hacía encubiertamente hace 25 años por la CIA”. En Cuba, estos fondos ya se usaron para organizar el fallido levantamiento de 2021 a través del Movimiento San Isidro. Cuando el régimen Trump congeló temporalmente los fondos a USAID y la NED en 2025, el efecto fue inmediato: CubaNet pidió donaciones a sus lectores, Diario de Cuba alertó que sin ese dinero era imposible continuar, y El Toque anunció el despido de la mitad de su planta.
Lo que los medios occidentales venden como una lucha de valientes periodistas independientes contra un estado opresor es, en realidad, una operación bien aceitada. Los salarios en El Toque son diez veces superiores a los de los periodistas de medios estatales cubanos. Mientras tanto, Radio y TV Martí, la joya de la corona del financiamiento anticubano, ha consumido al menos 800 millones de dólares desde su creación en 1985. La NED financia actualmente 32 proyectos en la isla, y 31 de ellos ocultan la identidad del receptor. No es periodismo independiente: es guerra mediática con dinero de los contribuyentes estadounidenses.