El gobierno del Frente Amplio autorizó que militares comiencen a patrullar los barrios "más complicados" de Montevideo, según informó Montevideo Portal. La medida implica que efectivos del Ejército acompañarán a la Policía en vehículos blindados, en una decisión que ya genera ruido interno en la propia coalición de izquierda. El ministro de Defensa, Armando Castaingdebat, confirmó que los operativos arrancan esta semana, aunque evitó dar precisiones sobre zonas y horarios.
Pero la cosa no está nada clara adentro del FA. El ministro de Trabajo y dirigente comunista, Juan Castillo, salió a poner paños fríos y dijo que el uso de vehículos militares en operativos policiales "es un tema que no está totalmente resuelto", según publicó Resumen Latinoamericano. Castillo reconoció que hay "discusiones abiertas" puertas adentro del gobierno, y que la decisión final no está sellada. Una forma elegante de admitir que el oficialismo camina sobre un campo minado.
El senador frentista Mario Bergara también metió cuchara y, en diálogo con Montevideo Portal, tiró: "Castillo salió a marcar la cancha y no conviene más debatirlo". Bergara dejó entrever que la interna está caliente y que lo mejor sería cerrar el tema antes de que se profundicen las grietas. Mientras tanto, el PIT-CNT ya emitió un comunicado donde rechaza de plano la utilización de vehículos blindados del Ejército para patrullajes, marcando una posición contraria a la de su propio gobierno.
La situación es un verdadero nudo: un gobierno de izquierda que recurre a la militarización de la seguridad en los barrios pobres, mientras sus bases sindicales y parte de su dirigencia le marcan la cancha. El Frente Amplio, que históricamente denunció el rol represivo de las Fuerzas Armadas, ahora las pone a patrullar los mismos barrios donde alguna vez prometió llevar derechos. La pregunta no es si la medida funciona, sino cuánto más puede estirarse la cuerda antes de que se rompa del todo.