La Confederación General del Trabajo (CGT), junto a las dos CTA y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), anunció un cronograma de movilizaciones que arranca recién el 22 de julio, según informaron los portales Linea Sindical, LM Neuquén y la Agencia Farco. Sí, leyeron bien: mientras el régimen de Javier Milei ya lleva meses aplicando motosierra y topadora sobre los derechos laborales y sociales, la dirigencia sindical más tradicional recién se sacude el letargo y define un plan de lucha que parece más un calendario de vacaciones que una respuesta a la emergencia.
Según detalla Linea Sindical, la UTEP lanzó su plan de acción conjunta con movilizaciones que empezarían en julio junto a los jubilados. Por su parte, LM Neuquén confirma que la CGT y las CTA anunciaron un paro de 36 horas y movilizaciones repartidas en cinco meses. La Agencia Farco, en tanto, precisa que las centrales sindicales definieron un cronograma de marchas contra las políticas de Milei. O sea, la conducción sindical necesitó meses de reuniones, cafecitos y discusiones internas para llegar a la conclusión de que había que hacer algo, pero recién para mitad de año.
Mientras tanto, los y las laburantes ya vienen sintiendo el ajuste en el bolsillo desde diciembre: tarifazos, pérdida del poder adquisitivo, despidos en el Estado y en el sector privado, y una reforma laboral que avanza a toda máquina. Pero la CGT parece vivir en una burbuja donde el tiempo pasa más lento y las decisiones se toman al ritmo de una siesta sindical. No es que no haya voluntad de lucha: la UTEP y las CTA vienen empujando, pero la central que históricamente nuclea a los gremios más grandes sigue dando pasos de tortuga.
El cronograma anunciado prevé movilizaciones escalonadas hasta fin de año, como si el ajuste fuera a esperar sentado a que los dirigentes se pongan de acuerdo. La pregunta que no quiere callar nadie en los barrios y los lugares de trabajo es si esta vez la CGT va a estar a la altura de las circunstancias o si, como tantas otras veces, va a llegar tarde cuando el daño ya esté consumado.