LA TRAMPA DEL CRECIMIENTO: CUANDO EL PROGRESISMO ABRAZA A LAS BIG TECH SIN PREGUNTARSE PARA QUÉ
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LA TRAMPA DEL CRECIMIENTO: CUANDO EL PROGRESISMO ABRAZA A LAS BIG TECH SIN PREGUNTARSE PARA QUÉ

(★) .- La economista Cecilia Rikap advierte que la obsesión por el crecimiento está llevando a gobiernos progresistas a ser cómplices del subdesarrollo digital.

La investigadora argentina Cecilia Rikap, autora de "Teoría de la Dependencia Digital", plantea una tesis incómoda para los gobiernos latinoamericanos: el progresismo se volvió ciego frente a las gigantes tecnológicas. Según Rikap, la izquierda regional está tan obsesionada con el crecimiento económico que dejó de hacerse preguntas fundamentales sobre qué modelo de sociedad quiere construir. Y en ese camino, termina haciendo acuerdos que profundizan la dependencia.
Rikap introduce el concepto de "monopolios intelectuales" para describir a empresas como Amazon, Meta, Google y Microsoft. No son monopolios tradicionales que acumulan tierra o petróleo: lo que concentran es conocimiento, datos, patentes y redes de investigación. Definen qué se estudia en las universidades, qué se investiga y qué se considera innovación. Lo más grave es que se apropian del conocimiento que los Estados y las universidades públicas generan con inversión de toda la sociedad. "Si te dormís, te pasan por arriba", advierte la economista.
La autora actualiza la teoría de la dependencia con dos conceptos clave. El primero es que el centro ya no son países enteros, sino los monopolios intelectuales de Estados Unidos y China con sus gobiernos. El segundo, más incómodo aún, es el de las "complicidades locales": políticos, empresas e investigadores de los países periféricos que se benefician del subdesarrollo y juegan para los centros de poder. Rikap pone como ejemplo a Javier Milei en Argentina, que está entregando funciones estratégicas del Estado a la empresa Palantir, vinculada a Peter Thiel y al conflicto en Palestina.
La investigadora diferencia entre crecimiento y desarrollo. Crecimiento es producir más; desarrollo es tener capacidades propias para decidir qué tecnología usar y para qué. En sociedades desiguales, aumentar la productividad no garantiza crecimiento porque los pobres no pueden consumir. "La obsesión con el crecimiento hace que se deje de lado la crisis ecológica y que los gobiernos progresistas terminen gobernando en contra de sus propios valores", sostiene Rikap.
Frente al pesimismo, la economista señala que Uruguay aún tiene margen de soberanía tecnológica gracias a su sistema científico y a Antel, un ejemplo global de empresa pública que gestiona centros de datos y es superavitaria. Pero lanza una advertencia: el gobierno uruguayo salió a pedir inversiones a las gigantes tecnológicas, y eso es una señal de debilidad. Invitarlas al territorio, dice Rikap, es condenarse a su desarrollo, no al propio. La discusión sobre inteligencia artificial no es técnica: es política, y define quién va a decidir sobre nuestras vidas.