El operativo se concretó en la madrugada con un despliegue que combinó al Grupo Especial de Operaciones Policiales de Neuquén con el apoyo de Gendarmería Nacional. Las comunidades afectadas, que habitan el paraje Coigüe Brazo Huemul desde el siglo XVII, denunciaron el hecho por todas las vías posibles antes de que la orden judicial se ejecutara. Mientras las familias eran expulsadas, en las puertas de la casa de gobierno provincial comenzaban a nuclearse integrantes de distintas comunidades y gente de a pie para repudiar la avanzada.
La disputa no es menor: el fallo favorece a una familia de origen belga, los Broers, que reclama esos territorios ricos en agua y bosque nativo. Jorge Florentino Nahuel, werken de la Confederación Mapuche de Neuquén, lo dijo con crudeza: no hay lógica alguna en que una ciudadana belga tenga más fuerza que la comunidad Quintriqueo o la comunidad Melo. Lo que hay, sostuvo, es una decisión política de seguir favoreciendo a los grupos de poder tradicionales en contra de quienes viven por generaciones en esas tierras.
La paradoja judicial resulta llamativa. El propio Estado argentino reconoció oficialmente la ocupación tradicional de esos territorios, pero nunca garantizó la propiedad comunitaria. Ese bache legal, denuncian las voces de la Confederación Mapuche, siempre juega en contra de las comunidades originarias, que se encuentran con exigencias burocráticas interminables, desde personería jurídica hasta papeles que parecen multiplicarse como en un sketch absurdo. La carga de la prueba, otra vez, recae sobre quienes habitaron esas tierras siglos antes de que existiera la Villa La Angostura.
El gobierno provincial, mientras tanto, exhibe un doble discurso que no pasa desapercibido para los referentes mapuche: vota en contra de la ley de desalojo exprés en el Congreso, pero operativiza y presta su fuerza represiva para ejecutar los desalojos. No necesitan ninguna ley nueva, advierten, porque ya la están aplicando con toda la voluntad que le prestan a los intereses privados y corporativos. La convocatoria es clara: una reunión ampliada el viernes a las 18 horas en la sede de la Confederación Mapuche de Neuquén, en calle DNI 877, para pensar cómo frenar esta embestida que no distingue entre gobiernos y que tiene a todos los sectores que demandan derechos en la mira.