STEDILE Y LA ENCRUCIJADA BRASILEÑA: LA BATALLA POR LOS INDECISOS DE LA PERIFERIA
Reflexión | Analisis Político

STEDILE Y LA ENCRUCIJADA BRASILEÑA: LA BATALLA POR LOS INDECISOS DE LA PERIFERIA

(★) .- La crisis capitalista mundial, la articulación de la extrema derecha y el desánimo de la clase trabajadora marcan el escenario electoral brasileño.

João Pedro Stedile, dirigente del MST, trazó un panorama de la coyuntura política de cara a las elecciones de octubre. Su análisis parte de una constatación: el capitalismo atraviesa una crisis profunda, con mayor desigualdad social y una decadencia del imperio estadounidense y europeo. En ese marco, el sistema apela a los conflictos armados para crear mercado para su industria bélica, y a la agresión a la naturaleza para apropiarse de recursos que producen renta extraordinaria. Mencionó el caso de Alemania como fornecedora de armamento a Israel y la apropiación de petróleo, minerales, agua y biodiversidad en América Latina.
En el plano regional, Stedile advirtió sobre una articulación activa de la extrema derecha, fomentada por fuerzas políticas que están en gobiernos de Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y Colombia. Señaló a Marco Rubio como el gran articulador ideológico internacional, más que Trump, a quien describió como alguien que busca negocios. Mencionó la detención de un operador de la extrema derecha por feminicidio, que reveló su rol como articulador de dinero a nivel mundial.
Sobre Brasil, distinguió fracciones de clase. La burguesía rentista, cada vez más pequeña, está satisfecha: gana con la especulación y con la tasa de interés del 14% anual, la más alta del mundo, que el tesoro paga por títulos de deuda pública. La pequeña burguesía, sectores de servicio y profesionales liberales, opera ideológicamente contra el gobierno y apoya a Bolsonaro. El empresariado dueño de medios de comunicación está dividido entre quienes apoyan a Bolsonaro y quienes apoyan a Lula, pero incluso estos últimos buscan una victoria ajustada para convertir a Lula en rehén del ajuste fiscal y del Banco Central autónomo.
La clase trabajadora, que es el 90% de la sociedad, está desanimada. La mitad está en la informalidad, con endeudamiento del 70% de las familias y una ilusión por las apuestas que extraen 30 billones por mes. Las medidas públicas del gobierno Lula fueron insuficientes para alterar la estructura de explotación. El individualismo neoliberal caló hondo.
En lo electoral, el cuadro es inestable. Las encuestas muestran alrededor de 40% para Lula y 37% para Bolsonaro, un empate técnico. La burguesía liberal estimuló candidaturas de derecha para crear una tercera vía que no prosperó. La decisión quedará en manos de un porcentaje mínimo de electores, y Stedile identifica a las mujeres de la periferia de las grandes ciudades como el sector que definirá la elección. Ellas ya no siguen el voto del marido, del pastor o del padre; tienen opinión propia.
Stedile propuso un programa con propuestas inmediatas: reducción de la jornada laboral, transporte público gratuito, un nuevo programa de vivienda popular, garantizar tierra para los acampados, prohibir las apuestas, tributar a los más ricos y defender la naturaleza con desmatamiento cero. Llamó a hacer campaña con brigadas en la periferia, casa por casa, con arte y cultura, usando el Día del Árbol como motivo de movilización. Y subrayó la importancia de elegir una bancada de izquierda en el Parlamento para sostener las transformaciones que el país necesita.