LA CÁMARA OBSTINADA
Cine

LA CÁMARA OBSTINADA

(★) .- Murió Patricio Guzmán, el cineasta que filmó a Chile mientras ardía y siguió filmándolo cuando lo quisieron enterrar en el olvido.

Nació en Santiago el 11 de agosto de 1941 y murió el 15 de septiembre de 2026 en un hospital de París, adonde lo llevó el exilio. Tenía 85 años. La noticia dice paro cardiorrespiratorio, pero su biografía es otra: alguien que pasó cinco décadas filmando lo que el poder prefería que no se viera.
El 29 de mayo de 1973 entró al Estadio Nacional con una cámara al hombro. Jorge Müller Silva corría delante, con el lente, y Guzmán le sostenía la cintura mientras Colo-Colo salía a jugar la final de la Copa Libertadores. Ese video, rescatado por el director de la Cineteca Nacional de Chile, muestra la escena improbable: dos cineastas filmando un país en ebullición, tres meses antes de que ese mismo estadio se convirtiera en el mayor campo de concentración de la dictadura.
Tres meses y diez días. Ese fue el tiempo que separó la final del golpe.
Después vino el encierro. Guzmán estuvo quince días detenido en el Estadio Nacional, sometido a simulacros de fusilamiento. Años más tarde lo contó así: "Me tomaron preso y me dijeron que me iban a fusilar a la mañana siguiente. El Estadio no se olvida nunca". Sentado en el suelo, con una frazada encima, ametralladoras por todos lados, detenidos asustados en los camarines. La incertidumbre, dijo, es terrible.
De ese material que logró sacar del país salió La batalla de Chile, trilogía terminada entre 1975 y 1979. La Biblioteca Nacional registra que se estrenó en salas de 35 países. En Chile, en cambio, recién se vio en 1997, siete años después del retorno a la democracia. Ahí está la medida exacta de lo que significaba esa obra para el poder: prohibida en su propia tierra mientras el mundo la proyectaba.
El cineasta que filmó el golpe tuvo que esperar casi dos décadas para mostrarlo en casa.
En Chile, la memoria obstinada (1997) narra su regreso. Guzmán retrata a la Garra Blanca, la hinchada de Colo-Colo, en un clásico de 1996. Los hinchas cantan contra la U y celebran al equipo que, según un libro del periodista Luis Urrutia O'Nell, "retrasó el golpe militar". Durante la final de la Libertadores del 73, militantes de la Unidad Popular repetían que mientras Colo-Colo ganara, Allende estaría a salvo. Colo-Colo perdió. Allende murió. El Estadio Nacional se convirtió en cárcel.
Los hinchas de Colo-Colo lo despidieron con un texto que lee ese gesto de Guzmán como algo más que folclor futbolero: la barra mostraba cómo la energía social que antes canalizaba la política se desplazaba a los estadios en una sociedad que salía de años de represión y miedo institucionalizado.
Su último largometraje fue Mi país imaginario, de 2022, sobre las movilizaciones de octubre de 2019. Recibió más de 70 premios. La Cineteca Nacional anunció que preservará su obra para las futuras generaciones. Los estudiantes que vieron La batalla de Chile por primera vez en aquel documental de 1997 no habían vivido el golpe. Ahora, sin Guzmán, les queda la cámara encendida.