Según la crónica de María Florencia Alcaraz publicada en Revista Anfibia, detrás del boom de las apuestas virtuales hay un ejército de mujeres que operan como "cajeras online". Son madres, trabajadoras informales y vecinas de barrios populares que, ante la crisis económica, encontraron en esta actividad una forma de "juntar un mango más para subsistir", como cuenta Carla, una cajera de 40 años de La Matanza que hace tres años carga fichas para un casino ilegal.
El mecanismo es sencillo y perverso. Las cajeras promocionan los juegos en sus redes sociales, reciben transferencias de los apostadores a sus cuentas personales (Mercado Pago, bancos digitales) y les asignan créditos virtuales para jugar. Nunca aparece la palabra "apuesta" en sus mensajes, porque saben que es ilegal. "Mi administradora es Vanesa. Ella me armó un panel. Yo nunca la vi, no la conozco", relata Carla. El anonimato es el gancho: los usuarios no necesitan mostrar DNI ni validar su identidad, como sí exigen los casinos legales con dominio .bet.ar.
La nota de Anfibia revela que estas mujeres son el equivalente a las "mulas bancarias" o "money mules" en la jerga judicial. Ponen su CBU y su nombre en cada transacción, convirtiéndose en el eslabón más fácil de rastrear para la Unidad de Información Financiera (UIF) y las fiscalías. Mientras los dueños del software operan desde servidores en el exterior, las cajeras arriesgan su identidad financiera y pueden quedar imputadas por asociación ilícita, como ocurrió en los megaoperativos contra "Celuapuestas" y "Ganamos.net" en Salta y Córdoba durante 2025.
Gisella Viñales, trabajadora social del Municipio de Quilmes, cuenta que en barrios como Villa Luján "casi todos los adultos son cajeros de casino". Muchos chicos que cobran la beca del programa Envión la apuestan entera. La cajera es una involución precaria del teletrabajo y una forma de monetizar el tiempo de cuidados. Como dice Ana Córdoba, otra trabajadora social: "Una mamá me decía que ahora no sale tanto con el carro a cartonear porque está con lo del casino y puede estar en la casa con los pibes. Me lo contaba como algo bueno. Yo no sé qué es mejor".