El filósofo alemán lo dijo hace dos siglos: necesitás que otro te reconozca para ser alguien. La derecha lo interpretó como "contratá un community manager".
Ahí está la frase maldita de Hegel, esa que los militantes de Milei citan en Twitter sin haberla leído: "Una autoconciencia sólo alcanza su satisfacción en otra autoconciencia". Traducción: no te constituís como sujeto solo; tu autoconciencia se produce en el reconocimiento mutuo de otra autoconciencia que, a su vez, se constituye en el tuyo. Es la base de la dialéctica del amo y el esclavo, ese momento en que dos conciencias se enfrentan y una termina sometiendo a la otra. Pero como estamos en 2026, la derecha le hizo un reboot berreta: ahora el reconocimiento se compra con seguidores, con un sueldo en dólares o con un viaje a Miami.
El problema es que el capitalismo tardío agarró la idea hegeliana y la deformó hasta convertirla en un algoritmo de Tinder. Vos publicás tu "autoconciencia" en Instagram, y si no obtenés el "like" de otra autoconciencia, tu existencia queda en veremos. Esa es la trampa: la satisfacción de la que hablaba Hegel no era esto; era una relación dialéctica donde ambas partes se producen mutuamente, no una suma cuantitativa de atención. El capitalismo la reemplazó por una validación de mercado. El amo ya no es el señor feudal, sino el dueño de los medios de producción digital. Y el esclavo sos vos, laburando de community manager por dos mangos para que tu jefe acumule seguidores; solo que, a diferencia de lo que pensaba Hegel, ese "like" no le devuelve al jefe un reconocimiento de igual a igual, sino una cifra que nunca cierra la cuenta.
La izquierda, en cambio, entiende que la verdadera autoconciencia no se la da un like de un random, sino la mediación social concreta: trabajo, conflicto y reconocimiento mutuo en condiciones que no sean de sometimiento. Pero bueno, acá estamos, discutiendo filosofía alemana mientras el FMI nos ajusta. Hegel tendría un ataque. O quizás no: después de todo, él también necesitaba que alguien le comprara sus libros. Aunque cuidado: que te compren un libro no es que te reconozcan como sujeto.