La psicoanalista Lola López Mondéjar plantea una tesis que incomoda: el capitalismo no solo explota cuerpos, sino que fabrica subjetividades enfermas. En su libro "Sin relato", la autora sostiene que el sistema neoliberal genera una "atrofia de la capacidad narrativa", un defecto de simbolización que impide a las personas construir un relato sobre su propio sufrimiento. "La depresión tiene tanta presencia porque las exigencias implícitas al sujeto contemporáneo son muy altas", explica. "Hay una distancia entre sus expectativas y su fuerza psíquica para alcanzarla tan grande que aparece un juicio devaluador de sí mismo".
Para López Mondejar, el problema no es solo psicológico sino material. "Las condiciones materiales de la existencia son aire limpio, casa, trabajo, vínculos y posibilidad de tener propósitos de futuro", afirma. "Si eso se tuviera resuelto podríamos ser bastante felices. El dinero por el dinero me parece que es una perversión". La autora critica el "espíritu prometeico" de la modernidad capitalista, ese impulso desmedido hacia la acumulación y el éxito que termina devorando a los propios sujetos. Frente a esto, propone "poner lo vivo en el centro" y recuperar la idea de que "no podemos pensar tan pesimistamente de que el capitalismo es la única posibilidad para el mundo".
La entrevista aborda también la figura del "hiperadaptado", ese sujeto que se pliega sin cuestionar a los mandatos del sistema: éxito, dinero, productividad constante. "Son individuos sin sujeto", dice la psicoanalista. "Tienen respuestas prefabricadas para todo, no hay pensamiento crítico". Frente a esta identidad mimética, López Mondejar reivindica la "identidad narrativa", aquella que tolera la incertidumbre y la duda. "El psicoanálisis es un proceso de construir un yo observador", explica. "No de cerrar un relato, sino de poder relatarse". La autora advierte que ni la enfermedad, ni ser padre, ni ser víctima pueden convertirse en "identidades masivas que cubren todo el espectro de lo que somos".