Las organizaciones sindicales y populares de Connecticut se preparan para la elección general de noviembre tras las primarias demócratas del 11 de agosto. En disputa estuvieron la gobernación, la asamblea general y el primer distrito congresual, con un denominador común: todes les candidates se comprometieron a enfrentar al régimen Trump y priorizar las necesidades del pueblo.
A pesar del control demócrata de la Cámara estatal, el Senado y la gobernación, la cantidad de representantes de la clase trabajadora no alcanza para imponer vetos a proyectos clave como el alivio de la vivienda o el financiamiento escolar. El Partido de las Familias Trabajadoras (WFP) impulsó cinco candidaturas legislativas, y las cinco ganaron sus primarias. “Esto es lo que pasa cuando la gente trabajadora se organiza”, celebró la organización.
Maryam Khan, maestra de educación especial, derrotó a un incumbente respaldado por escuelas charter en Hartford. Khan, primera mujer musulmana en llegar al Senado estatal, construyó su campaña en la lucha por los recursos que sus estudiantes necesitan. En Glastonbury, el profesor Moise Carelus venció a un legislador de cuatro mandatos que se oponía al financiamiento escolar y a la protección de comunidades migrantes frente al ICE.
La docente Angie Parkinson ganó en East Hartford con una plataforma que incluye impuestos a la riqueza y derechos reproductivos. En Milford, la secretaria escolar Toni Lombardi aseguró su banca defendiendo la inversión en escuelas públicas. Jack Fazzino ganó en el centro del estado, donde ayudó a conseguir 40 millones de dólares para educación especial.
La contienda más observada fue la del primer distrito congresual, donde el ex alcalde Luke Bronin derrotó al histórico congresista John Larson. Bronin, financiado con más de un millón de dólares del PAC VoteVets, capitalizó el descontento contra el incumbente, mientras Larson era el principal defensor de la expansión del Seguro Social. El Wall Street Journal celebró la derrota para atacar el programa, pero Social Security Works prometió continuar su legado.
Con una participación de solo el 23% del electorado demócrata, la movilización puerta a puerta y la unidad progresista serán determinantes para frenar la agenda MAGA en noviembre. La lucha por un gobierno que responda a las mayorías trabajadoras recién comienza.