En el Día de la Prensa Cubana, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez trazó un mapa de combate para los medios de comunicación de la isla. Frente a más de 80 periodistas, directivos y comunicadores, el mandatario definió el escenario actual como una "guerra de sexta generación" donde la prensa ocupa la primera trinchera ideológica. La consigna fue clara: transformarse o morir, pero siempre desde la defensa de la Revolución.
La transformación digital emerge como estrategia de supervivencia. Yoerky Sánchez Cuellar, director de Granma, reveló que el periódico oficial ya no trabaja para un cierre diario sino que opera las 24 horas como medio digital con edición impresa semanal. Este giro implica abandonar la mentalidad "impresocentrista" y redireccionar equipos especializados hacia lo digital. Randy Alonso Falcón, de Cubadebate, detalló cómo su multiplataforma ha logrado solvencia económica brindando servicios a terceros, ampliando fuentes renovables de energía e incrementando ingresos de trabajadores.
Díaz-Canel instó a aprovechar la memoria histórica conservada en archivos periodísticos -fotografías, ediciones únicas, editoriales de Fidel- que deben digitalizarse para contrarrestar la desinformación. Sugirió que los periódicos impresos, ante reducción de tiradas, publiquen textos de mayor profundidad analítica, reservando el diarismo para plataformas digitales. La crisis energética y de combustibles se convierte en oportunidad para retomar intercambios directos con comunidades.
El presidente enfatizó que la prensa cubana debe funcionar como "vehículo de soberanía" en medio de una guerra mediática donde los poderes hegemónicos usan sus propias plataformas para dominar. "Tenemos que ser capaces de romper ese monopolio que el imperio quiere imponer a la humanidad", afirmó. Los periodistas son comparados con soldados que actúan bajo ética martiana, al mismo nivel que médicos y maestros internacionalistas.
La reflexión final apunta a un periodismo que no solo critique lo necesario sino que multiplique experiencias positivas, promueva participación popular y eduque en alfabetización mediática. En tiempos donde el régimen Trump intensifica su guerra comunicacional, la prensa cubana se redefine como trinchera digital, batallando e innovando para defender la verdad revolucionaria frente al cerco imperial.