La derrota electoral del intento de sindicalización en la planta de Axalta Coating Systems en Mount Clemens, Michigan, revela las brutales tácticas antisindicales del capital corporativo. A pesar de que el 78% de los trabajadores había mostrado interés en afiliarse al UAW el año pasado, la empresa desplegó consultores profesionales anti-sindicatos del Cummings Group y repartió bonos de entre $4,000 y $7,000 para comprar voluntades.
Los 266 trabajadores de producción y 120 de laboratorio enfrentaban salarios por debajo del estándar industrial, problemas de seguridad, falta de respeto a sus aportes y altos costos de seguro médico. La amenaza de la fusión con AkzoNobel, que planea recortes de $600 millones en cuatro años, añadía incertidumbre laboral.
Jason Bastien, organizador del UAW Región 1, denuncia que la empresa recurrió al miedo y a promesas vacías. Aunque legalmente deben esperar un año para otro intento, la lucha continúa. La directora regional LaShawn English afirma que cuando los trabajadores son empujados al límite por la codicia corporativa, no retroceden: se organizan.
Esta derrota temporal contrasta con los éxitos recientes del UAW tras el histórico acuerdo laboral de 2023 con las automotrices. La planta, que provee pintura a Ford, GM y Stellantis, ya había rechazado la sindicalización en 2016. El movimiento obrero enfrenta el desafío de mantener la solidaridad frente a las tácticas divisionistas del capital, demostrando que la lucha por dignidad y voz en el trabajo es un proceso de resistencia constante contra un sistema que privilegia las ganancias sobre las personas.