El Comité de Expertas del MESECVI* elevó una alerta urgente sobre la situación en la región chilena de Atacama, donde desde 2018 se registra un patrón preocupante de desapariciones y femicidios. Casos como los de Tanya Aciares, Sussy Montalván y otras mujeres reflejan un contexto de desprotección estatal, barreras en el acceso a la justicia y consecuente impunidad. El organismo denuncia dilaciones procesales, uso de estereotipos de género por operadores judiciales y vulneración del derecho a la protesta de familiares de víctimas.
En Perú, la misma instancia internacional manifestó profunda preocupación por la protección de derechos humanos de niñas, especialmente su acceso a la justicia en casos de violencia sexual. Se refiere a dos situaciones gravísimas: el abuso sexual de más de 500 niñas awajun en Condorcanqui, Amazonas, y la exposición pública de niñas víctimas de violencia sexual y embarazos forzados. El caso de la congresista Milagros Jauregui resulta emblemático: se le acusa de exhibir públicamente a adolescentes víctimas de abuso sexual con sus hijos en brazos, vulnerando su confidencialidad y dignidad.
La instrumentalización de niñas para transmitir mensajes que justifican maternidades forzadas constituye una forma de violencia institucional que puede configurar tortura. El discurso de Jauregui, quien afirmó que "la única víctima es el bebé" en casos de violación, revela una indolencia que agrava la desprotección de menores. Datos oficiales muestran que el 70% de las víctimas de violencia sexual reportadas son niñas y adolescentes, con agresores mayoritariamente del entorno familiar.
Estas denuncias internacionales exponen cómo los Estados latinoamericanos incumplen sistemáticamente sus obligaciones de debida diligencia reforzada. La impunidad no es casualidad sino resultado de estructuras judiciales patriarcales que naturalizan la violencia de género. La solidaridad transnacional entre organizaciones feministas emerge como resistencia necesaria frente a Estados que protegen más a los agresores que a las víctimas.