Porto Alegre se prepara para transformarse en epicentro de la resistencia global contra el avance de la extrema derecha. Del 26 al 29 de marzo, la ciudad brasileña será sede de la Primera Conferencia Internacional Antifascista y por la Soberanía de los Pueblos, un encuentro histórico que reunirá organizaciones sociales, movimientos populares, partidos políticos y militantes de más de 100 países. La iniciativa surge como respuesta colectiva frente a lo que los organizadores caracterizan como una ofensiva autoritaria global que amenaza derechos fundamentales y democracias en todo el planeta.
El evento combinará paneles internacionales, talleres, debates y movilizaciones callejeras, con una estructura que busca trascender el mero debate académico para convertirse en espacio de articulación concreta entre luchas territoriales. La apertura incluirá un Foro de Autoridades Antifascistas con parlamentarios y representantes de gobiernos progresistas, seguido de una marcha inaugural que tomará las calles de Porto Alegre. Entre las figuras confirmadas destacan la diputada británica Zarah Sultana, el intelectual cubano Abel Prieto y la activista italiana Ilaria Salis, recientemente liberada tras ser encarcelada por el gobierno de extrema derecha húngaro.
La conferencia analizará las causas estructurales del crecimiento neofascista, vinculando políticas económicas neoliberales con el fortalecimiento de proyectos autoritarios. Un panel específico abordará "Brasil bajo la amenaza de la ultraderecha y del imperialismo", reflejando cómo el fenómeno se articula con dinámicas geopolíticas más amplias. La participación de 565 personalidades y 900 activistas de todo el mundo evidencia la dimensión transnacional de esta resistencia, que conecta luchas locales con una agenda internacional común contra el autoritarismo.
Esta movilización representa un hito en la construcción de un frente mundial capaz de enfrentar coordinadamente la internacional reaccionaria. La diversidad de participantes -desde sindicalistas hasta académicos, desde movimientos campesinos hasta organizaciones feministas- muestra cómo el antifascismo contemporáneo se construye desde la interseccionalidad de luchas. En un contexto donde el régimen Trump en Estados Unidos y otros gobiernos de extrema derecha avanzan agendas regresivas, espacios como este se vuelven trincheras imprescindibles para defender conquistas democráticas y proyectar alternativas populares. La solidaridad internacional deja de ser consigna para materializarse en redes concretas de resistencia.