RECABARREN VIVE: MARXISMO DESDE ABAJO, MUNICIPIO Y FELICIDAD OBRERA
Arte y Pensamiento

RECABARREN VIVE: MARXISMO DESDE ABAJO, MUNICIPIO Y FELICIDAD OBRERA

(★) .- A 150 años de su natalicio, el fundador del Partido Comunista Chileno emerge como un pensador integral que articuló crítica al capital, poder popular, ecología política y municipalismo revolucionario.

La figura de Luis Emilio Recabarret Serrano, fundador del Partido Comunista Chileno y precursor del marxismo latinoamericano junto a José Carlos Mariátegui, fue puesta en valor en la tercera sesión de la Escuela de Invierno organizada por el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz, la Fundación Rosa Luxemburgo y la Universidad de Chile. Marco Álvarez y Hernán Ouviña, los expositores, coincidieron en que Recabarren es una herencia común para toda la izquierda chilena —desde el Partido Socialista hasta el MIR— pero que su pensamiento ha sido poco trabajado en profundidad, quedándose las lecturas en lo descriptivo o en la comparación limitante con Mariátegui.
Lejos de un marxismo dogmático, el de Recabarren es una filosofía de la praxis. Su texto de 1910, "Ricos y pobres a través de un ciclo de historia", es reconocido como el primer ensayo de interpretación marxista de la historia de Chile: una crítica a la historia desde arriba que releva a los sectores populares, a las mujeres, al campo, entroncando con la visión de la historia de los vencidos de Walter Benjamin. Allí también aparece su atención a las clases medias y su potencial transformador, y una crítica radical a la barbarie capitalista que conecta directamente con el "socialismo o barbarie" de Rosa Luxemburgo.
"¿Qué es el socialismo y cómo se realiza?" (1913) muestra a un Recabarren que no se queda en la teoría: concibe el socialismo como algo que se construye en el presente, una utopía material que se prefigura desde ahora. Para eso, la cultura, la prensa obrera (fundó decenas de periódicos), el teatro y la educación popular fueron herramientas centrales en la construcción de una intelectualidad orgánica al servicio de la transformación.
Uno de los hallazgos más potentes fue su texto "La materia eterna" (1917), escrito durante su exilio en Argentina, donde Recabarren dialoga con la naturaleza y prefigura lo que hoy llamamos ecología política o ecosocialismo. En sus páginas, analiza pájaros, flores y plantas, postulando que no hay distancia entre el ser humano y la naturaleza: todos somos materia, lo que exige una nueva relación con el entorno. Esto, más de cien años antes de que la izquierda incorporara masivamente la cuestión ambiental.
En el plano municipalista, Recabarren desarrolló una teoría del poder local que lo convierte en precursor junto a Rosa Luxemburgo. Para él, el municipio era escuela de gobierno y célula básica de una república federal socialista. Proponía que los sindicatos conquistaran las municipalidades para construir panaderías públicas, almacenes municipales y abaratar el costo de vida, articulando el cooperativismo con la lucha sindical. No se trataba solo de gestionar mejor lo existente, sino de autogobernarse. Evaluaba la gestión municipal por dos criterios: si mejoraba las condiciones de vida materiales del pueblo y si contribuía a la autoconciencia colectiva, a la construcción de un pueblo inteligente.
Finalmente, los expositores rescataron una categoría central en la obra de Recabarren: la felicidad. Para él, el socialismo era la felicidad de la clase obrera. En tiempos de barbarie capitalista y neofascismo, recuperar esa potencia alegre y prefigurativa es más necesario que nunca para articular un proyecto transformador que dialogue con las nuevas generaciones.